La mímesis como un acto de representación de la vida efímera sobre un marco.
En la presente exposición es Londres tan protagonista como la mosca y su feroz apetito por la luz, intrínseco a la condición efemeróptea.
La ausencia de instinto de conservación libera de prejuicios a la hora de abordar lo banal, aún pasando por lo más icónico, y lo breve de la existencia repercute hacia una adoración por el caos contemplativo.
Ironiza así sobre una vida en la que pasamos rápido de un estímulo a otro. Volamos y apenas tocamos el suelo. La vida es estrés.